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CAPÍTULO
SEGUNDO: EL FACTOR HUMANO |
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PRIMITIVOS
POBLADORES |
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De sus innumerables guacas se desprende que creían en el más allá y que llegaron
a ser consumados orfebres y ceramistas, según puede apreciarse en las piezas extraídas de sus entierros: ajorcas, pulseras, pectorales, narigueras, brazaletes, insectos, ranas, figuras antropomorfas, husos, silbatos, platos, argollas, sellos, bastones, etc., piezas de las que pueden apreciarse hermosos ejemplos en el Museo Quimbaya, ubicado en la vecina ciudad de Armenia, Quindío. Por
otro lado, en la monografía Caicedonia: Hitos de una Concepción
Colonizadora, el historiador sevillano Ulises Vásquez Vargas afirma:
Formaban un grupo feroz y, aparentemente, sin ninguna disposición para el arte…La principal característica de este pueblo era la antropofagia y acostumbraba, luego de matar a sus enemigos, comerse su carne. Según las crónicas de algunos historiadores, después de hartarse con la carne de otros indios, se aprovisionaban abundantemente con la de otros cuerpos. Toda esta carne era llevada, una vez ahumada y salada para evitar su descomposición, a bohíos especiales… Los
Burilas, cuyos dominios se extendían hasta el río Bugalagrande,
además de ser guerreros empecinados, tenían atlética
contextura física y su musculatura realmente era recia. La mayoría
de ellos presentaba la deformación de su cabeza, por que al nacer
una criatura sus padres acostumbraban entablarle el cráneo con
dos tablillas, una sobre el hueso frontal y otra sobre el occipital…"
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EL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE CAICEDONIA |
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Fue fundado en el año 2.003, en mi segunda administración, bajo la orientación del Instituto para la Preservación del Patrimonio Natural y Cultural del Valle, en esa época regentado por el ingeniero Hernán Duque Henao. Esta división de la Casa de la Cultura NOG, permite, a propios y extraños, apreciar cientos de objetos precolombinos, de piedra y barro moldeados, extraídos dentro de la jurisdicción del Municipio. Por
considerarlo de interés para los destinatarios del presente trabajo,
reproduzco apartes del análisis que ese conjunto arqueológico
generó en los expertos que hicieron la curaduría respectiva:
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LOS LÍTICOS DEJADOS EN CAICEDONIA POR LOS QUIMBAYAS |
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"Gracias
a la guaquería se han encontrado, en la región, objetos
de piedra que dan fe del amplio conocimiento de los recursos naturales
y de su diversa utilización doméstica, ritual y artística.
Aunque no se reportan los contextos en los que fueron hallados, es importante
señalar que se usaron durante un período muy extenso ya
que los únicos metales que se manejaron en esta parte de América
fueron el oro y el cobre, con fines rituales, mientras que los líticos(objetos
de piedra) eran empleados como artefactos para el corte y la molienda
de nueces y maíz, y en los enterramientos como parte de los ajuares
funerarios…" |
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LAS
VASIJAS DE BARRO Y SUS IDENTIDADES ARQUEOLÓGICAS |
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El
área a la que se le ha dado el nombre de Quimbaya pudo haber registrado
ocupaciones prehispánicas relacionadas directamente con el resto
de los emplazamientos del Cauca Medio, región que incluye a Caicedonia.
Gracias al estudio de una buena cantidad de vasijas en cerámica, proveniente de tumbas y sitios de habitación se ha inferido que, antes de la llegada de los Quimbayas que tuvieron contacto con la conquista española, la región presentaba una amplia variedad de grupos culturales emparentados entre sí. En actividades cotidianas como la alfarería, así como en el sistema económico de intercambio de conocimientos, costumbres y estilos, se expresaban diferencias y semejanzas, lo que parece demostrar un origen común en toda la región. La región del Cauca Medio alberga la cerámica denominada Quimbaya, sin embargo, estudios científicos han permitido identificar tradiciones mayores, la primera de ellas asociada a los objetos de oro hallados y que identifican al Quimbaya clásico… |
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LAS INVESTIGACIONES ARQUEOLÓGICASEN CAICEDONIA Y SUS ALREDEDORES |
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Sobre Caicedonia se han adelantado en tiempos recientes dos investigaciones arqueológicas, relacionadas con el estudio de impacto ambiental. La primera de ellas se hizo sobre un trazado actual del Gasoducto de Occidente, ramal Caicedonia. La segunda sobre el casco urbano, en posibles zonas de ingerencia del Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero (FOREC).
Entre las fincas La Alambrada y Tesalia, se registraron 18 sitios arqueológicos. Entre
las
fincas Cristales, Palermo, Piedras y El Mapa se ubicaron tumbas intactas
como las aquí expuestas, las cuales fueron excavadas como una de
pozo con cámara lateral y nichos laterales, en la que apareció
un entierro primario o directo. |
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ANTECEDENTES
DEL PROCESO DE COLONIZACIÓN DEL SUROCCIDENTE COLOMBIANO |
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Las causas y motivaciones fundamentales del proceso de colonización
del suroccidente colombiano, del cual forma parte el territorio del Municipio
de Caicedonia, hay que buscarlas en la segunda mitad del siglo XIX, es
decir, en la República, período que siguió al de
la Independencia de la Nueva Granada. En la obra, "Compendio de Historia del Quindío", Olga Cadena Corrales, señala: La República que se había formado durante y después de la Independencia ya no correspondía al nuevo país, que pugnaba por entrar en las corrientes económicas mundiales de mercados abiertos, de liberación de monopolios y restricciones sobre la propiedad de la tierra. A la vez, se demandaba mayor democracia, libertad de cultos y más vías de comunicación. Entre las principales reformas de este período histórico están: el federalismo, el libre cambio, la liberación de los esclavos, la desamortización de los bienes de la Iglesia, la supresión de medidas como el estanco del tabaco y los diezmos eclesiásticos, el incremento de la actividad exportadora, la apertura de vías de comunicación entre las regiones y las dos costas y, especialmente, el impulso a los ferrocarriles. Entre 1.850 y 1.930, Colombia se integró al sistema económico mundial, como productor de bienes tropicales como quina, añil, raíz de chinchona, algodón, tabaco, café y banano y productos exportables del ganado. Esta naciente actividad exportadora hizo que se requiriera incorporar nuevas tierras al cultivo de estos productos, impulsando la colonización espontánea, que anexó grandes extensiones de tierra a la economía rural. La vinculación al mercado mundial exigió la adopción de una política librecambista que abolió los aranceles proteccionistas, lo que afectó a los productores artesanales de la Nación… Una medida de mucha trascendencia fue la liberación, tanto de tierras que estaban en manos de la Iglesia como de los resguardos indígenas. La exportación requería de más tierras para la agricultura. Los grandes latifundistas aprovecharon el momento para quedarse con esas tierras. Los terratenientes acordaron medidas que favorecieron a los comerciantes y generales liberales…Las tierras salieron a remate todas al tiempo, para hacer bajar los precios, e indivisas para que no pudieran ser adquiridas por personas de poca capacidad económica. Otra exigencia, que también consiguieron, fue la de pagar con bonos territoriales, que previamente habían adquirido en un 15 o 20% de su valor nominal… La tierra, en manos de particulares, necesitaba mano de obra para trabajarla; por tanto, había que redimirla. La liberación de los esclavos se imponía. Esta medida no favoreció a los dueños de minas. Los más perjudicados fueron los del Cauca y Antioquia que debían pagar jornales; en cambio, los comerciantes vieron incrementada la demanda de mercancías por los nuevos asalariados… La abolición del monopolio del tabaco trajo grandes consecuencias fiscales, produjo un auge en la producción tabacalera que demandó jornales y, por consiguiente, aumentó el consumo de mercancías, favoreciendo la industria, el comercio y el transporte… Estas reformas, sumadas a la supresión de los diezmos y quintos reales, sacudieron tan profundamente a la sociedad que las diferentes clases sociales, para defender sus intereses, se unieron en partidos políticos… El Partido Liberal fue instrumento político de las clases sociales interesadas en el cambio, a saber: comerciantes, artesanos, pequeños agricultores y esclavos. EL Partido Conservador, de los terratenientes, comprometidos con el mantenimiento del statu quo… |
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TIPOS
DE COLONIZACIÓN |
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De
los hechos, arriba planteados, con mucho acierto, por Olga Cadena Corrales,
se derivan tres tipos de avance colonizador hacia el occidente colombiano:
el oficial, el empresarial y el individual. En su Artículo 1, el citado decreto decía: Cuando algunos individuos quieran establecerse en parajes desiertos o baldíos a propósito, para el establecimiento de nuevas poblaciones, el poder ejecutivo podrá conceder, con tal objeto, hasta 12.000 fanegadas de tierras baldías para cada población. En el Artículo 2, se establecía: A cada cabeza de familia se podrán asignar hasta 60 fanegadas, en atención a sus recursos y al número de su familia, pero, bajo ningún pretexto, se darán tierras a individuos que no fijen su residencia en las nuevas poblaciones.
En los artículos siguientes, se establecían estímulos
como el no pago, durante 20 años, del diezmo eclesiástico
(el diez por ciento de lo que se produjera debía ser entregado
a la iglesia católica), o la exención del pago de lo que
hoy se conoce como servicio militar, durante 12 años, en un país
prolífico en guerras civiles, donde, en el momento menos pensado,
los ciudadanos podían ser incorporados al ejército del poderoso
de turno. 1: …se abrirá un camino de herradura en el paso de los Andes, denominado Quindío, desde la ciudad de Cartago hasta Ibagué. Se trataba, realmente de recuperar el viejo Camino Real, el cual había sido devorado por la manigua. Este sendero estrecho, años más tarde, tomaría el nombre de Camino Nacional, a cuya vera, ubicadas cada cierto número de leguas, el gobierno ordenó construir tambos o posadas de lata de palma de cera y techo de paja, para reposo y protección de quienes se aventuraran a viajar a través de él. En
ese mismo sentido, en 1.942, siendo Presidente Pedro Alcántara
Herrán, el 27 de mayo de 1.842, se expide un decreto, cuyo único
considerando y primeros dos artículos dicen:
También
aconteció que empresarios de comercio, guaqueros prósperos,
prestamistas, establecidos en Manizales y otros pueblos de Caldas y duchos
en los procesos de titulación, llegaron con la oleada colonizadora
del Quindío y del norte del Valle, iniciada en los años
ochenta del siglo XIX, y, sin ser colonos, se las arreglaron para denunciar
terrenos no mejorados por ellos, o para financiar el trabajo de los pobres
colonos y, luego, apropiarse de sus tierras ante su imposibilidad para
pagar, lo cual era de común ocurrencia, pues el comercio de los
productos de la tierra era poco retributivo y los costos de las herramientas,
el levantamiento de las viviendas y el establecimiento y manutención,
en cuanto a vestuario y salud, era relativamente oneroso, por lo que,
en muchos casos, los colonos se daban por vencidos y terminaban como aparceros
de quien los despojaba de su tierra, o se iban, más allá,
a intentarlo de nuevo, o terminaban probando suerte en los nacientes poblados,
como aprendices de algún oficio o como pequeños comerciantes.
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LA
COLONIZACIÓN ANTIOQUEÑA |
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FORMACIÓN
DEL PUEBLO ANTIOQUEÑO |
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El oro tuvo un papel fundamental en la formación del pueblo antioqueño, tal como se le ha conocido con sus muy peculiares características, en los últimos doscientos años. Efectivamente, fue la búsqueda del oro lo que impulsó la colonización de la provincia de Antioquia, por parte de los españoles, en el siglo XVI. Como lo plantea James Parsons en su obra "La Colonización Antioqueña en el Occidente Colombiano", sólo
las
leyendas acerca de fabulosas riquezas ocultas en la montañosa topografía
de Antioquia fue capaz de animar a los conquistadores que llegaban a Cartagena
a emprender la fatigosa travesía hacia ese territorio. Detrás
de ellos, llegaron inmigrantes asturianos y vascuenses, procedentes de
las regiones montañosas del nororiente de España. El cerro
de Buriticá, en la cordillera Occidental, detrás de la antigua
capital: Santa Fe de Antioquia, era el punto de interés de los
primeros buscadores de oro y la fuente de gran parte del oro hallado,
luego, en las tumbas indígenas del Quindío y el Sinú?,
asevera Parsons. Prueba
de ello son los censos de 1.912 y 1.918, en los cuales la población
blanca sólo alcanza el treinta y cuatro y treinta y uno por ciento,
respectivamente, cifras que, a la fecha, deben haber disminuido hasta
apenas un poco por encima del veinte por ciento, en la medida en que se
desprestigian más y más los absurdos prejuicios raciales
y el mestizaje se acelera y consolida, no sólo entre los habitantes
de Antioquia y su zona de incidencia colonial, sino a todo lo largo y
ancho del territorio nacional. |
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PROCESO
DE EXPANSIÓN DEL PUEBLO ANTIOQUEÑO |
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Los
siglos XVI, XVII y la primera mitad del XVIII están signados por
el auge de la minería aurífera en Antioquia. En la segunda
cincuentena del siglo XVIII, empieza un ostensible decaimiento de esta
actividad, sobre todo en las explotaciones de Arma, Zaragoza, Remedios,
Yarumal, Urrao, Anzá, Santa Fe de Antioquia y Medellín.
La población crecía rápidamente como producto de
las muy prolíficas uniones entre hombres y mujeres blancos y mestizos.
Sin embargo, los alimentos y vestimentas escaseaban en esta tierra de
hombres que privilegiaban su quehacer como mineros, de modo que un alto
porcentaje de los bienes básicos de consumo procedían de
Cartagena o del Cauca. Sus reformas económicas, jurídicas y de vasta influencia social activaron la energía dormida del pueblo antioqueño. Nuevas ciudades y establecimientos agrícolas fueron fundados en las altiplanicies, libres del paludismo, y se ofrecieron bonificaciones por la introducción de nuevos cultivos. Se expidieron rigurosas disposiciones contra la vagancia y los holgazanes fueron enviados a trabajar en los nuevos asentamientos. En
uno de los informes de Mon y Velarde a la Corona, el riguroso funcionario
expresa: Sólo pudo haber facilitado el cambio de estas gentes la
viva impresión que, por todos los términos, les hice concebir,
desde los más grandes hasta los más pequeños, de
que todos habíamos nacido para el trabajo y que había que
mirar como delincuente en la sociedad humana al que era inútil
a su patria y no empleaba sus fuerzas y talentos en, por lo menos, procurarse
por sí mismo la subsistencia. Entre
los cultivos de pan coger, los que garantizaban la seguridad alimentaria
de las familias, sobresalían la caña de azúcar, el
maíz, el fríjol, el plátano (hartón, dominico,
guayabo, guineo, banano, etc.), la sidra y la arracacha, buenos para el
engorde de gallinas y cerdos, y amables vecinos del café y, además,
los tradicionales alimentos de los colonos y sus ancestros. A
su lado, o adelante, va la recua, la mulada o la bestia de silla o de
carga. A su paso, desfilan los riachuelos, las hondonadas, las casuchas.
A su paso, ondula la cubierta de su machete, que cuelga de su cintura.
Una ruana, un poncho o una mulera descansa sobre su hombro o arropa su
pecho fornido, dejando espacio para la cabeza altiva, de cabellos abundantes,
cubierta por un sombrero venido a menos por el sudor, la lluvia y el barro…
Este nuevo conquistador, este colonizador de fines del siglo XIX, busca
horizontes, movido por la pobreza, sacudida ya la abulia, la pereza que
fue su sello años atrás, en pos de la aventura o deseoso
de escurrir el bulto a las comisiones militares que, en nombre de uno
u otro partido político, andaban por las veredas y aldeas incorporando
soldados para la lucha fratricida que ha desencadenado la ?Guerra de los
Mil Días… |
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